Publicado en el Diario La Nación (Seccion Deportiva) el 7 de Octubre de 2005
Doping, ¿por qué?
Por Dr. Héctor Kunik (*)
Existen drogas, suplementos o procedimientos que utilizados por un atleta generan que su respuesta al ejercicio pase de un nivel "normal" a otro "supranormal". Dicho nivel no puede ser alcanzado sin el uso de esos elementos.
Muchas drogas generan desigualdades competitivas entre quienes recurren a ellas y quienes se ponen a prueba sin utilizarlas. Esto, también, incluye aquellas que si bien son controladas su posesión y distribución es ilegal.
Al ser utilizadas en algunos deportes, estas sustancias o elementos generan cambios de objetivos y los transforman en actividades perversas. Si estos deportes tienen como fin último ser un negocio y para lograrlo se apela a cualquier medio, se transgreden las normas básicas de la competencia deportiva o se establecen otras normas que pertenecen al marketing y a los beneficios económicos.
El fair play desaparece y se presentan "productos" (deportistas) expuestos a la oferta y la demanda. Estos cuerpos son utilizados para producir más dinero y no más salud.
Puede decirse, y es cierto, que el doping está vinculado con la educación no sólo del atleta sino de su familia, así como de quienes lo rodean desde edades muy tempranas. También el doping es perjudicial para la salud, es un tema ético, es un tema científico pero en esencia se fundamenta en la transgresión de principios, constituye un fraude y es inaceptable.
La competencia leal es un principio básico que magnifica tanto la victoria como la derrota.
(*) M.N. 33.286, presidente de la Asociación Metropolitana de Medicina del Deporte (Ammdep) y del Comité de Cardiología del Deporte de la Sociedad de Cardiología de Buenos Aires (FAC).